La política

Lic. Héctor Ramón Molinar Apodaca*.- La política es una actividad que debemos ejercer todos los mexicanos. Es necesario señalar que todos estamos dirigidos por quienes ostentan el poder político nacional, para darnos cuenta que el sistema de gobierno debe organizarse en base a las peticiones de todos los grupos sociales que sostenemos el nivel de vida de nuestras comunidades en todos los aspectos.

Una política bien dirigida con honestidad, permite la participación de quienes desean practicar la política como forma de vida. Porque de esa manera, se abre la posibilidad de una participación ciudadana preparada, con fines de servicio en las diversas instituciones creadas para tales fines.

Es cuestión de analizar nuestra ley suprema que encabeza el sistema jurídico nacional, que incluye las facultades de los servidores públicos y la democracia como el eje que brinda tranquilidad en la administración pública.

En política debe haber entendimiento, integración y apoyo de todos los grupos sociales, tanto mayoritarios como minoritarios para establecer una comunicación real, que defina con precisión las necesidades y detecte las fallas para atenderlas en tiempo y forma.

Dominar con poder en el poder, provoca desintegración social y afecta al pueblo en general, impactando en los marginados de manera inmediata.

Ningún gobernante debe ostentar el poder absoluto. Ningún poder debe estar por encima del otro. Ninguna ley por encima de la Constitución. Por lo que, ningún político debe ser sumiso, disciplinado ni obediente con el del principal cargo y menos con la corrupción.

Debe prevalecer en todo caso la vocación de servicio, con disponibilidad y lealtad a la patria. La clase política mexicana necesita reivindicarse con los gobernados al externar su apoyo en las urnas, con prudencia y fidelidad a los principios universales que rigen en la política.

Ya es insostenible proteger a políticos corruptos enriquecidos ilícitamente. Es el mejor momento de aplicar la ley, contra quienes realizan actos políticos para sostener a la corrupción en todas las instituciones. La política mal entendida es la que sostiene un poder mayor, por encima de otro poder menor, para restar fuerza y seguir dominando en la estructura gubernamental.

Privilegiar a la justicia para desarrollar el sistema normativo con juzgadores aptos y establecer metas sostenibles con la colaboración social nacional e internacional, proporciona la igualdad que todavía no tenemos.

Los tres poderes que integran el sistema de gobierno en nuestro país, se crearon con la finalidad de equilibrar el poder, con bases sólidas en el quehacer político, no para el sometimiento de uno por el otro. Todos los mexicanos tenemos una tarea común de respeto a las leyes y colaborar unidos para lograr el bienestar común.

El enfoque o definición de la política nacional que algunos políticos ejercen sin dominio de la actividad encomendada, es una vergüenza de ineptitud en diversas instituciones que siguen en manos de corruptos.

Los representantes del Estado Mexicano están obligados a cumplir con lo establecido en la Constitución, bajo protesta de ser juzgados cuando no lo hicieren así. La protesta de ley debe dar el resultado del compromiso adquirido y de no ser así, aplicar el derecho como acto de justicia con el pueblo.

El resultado del mal gobierno por décadas, que fomentó a la corrupción con oportunistas y traidores a la patria, contribuyó para escalar en todos los delitos que existen en el Código Penal, dejando como consecuencia el grave problema de la impunidad y la injusticia social.

Ser el presidente de la república, es el honorable cargo que la nación encomienda en quien confía por su honestidad, honradez y cabal a toda prueba, pero no es único responsable en los asuntos de la nación. Somos todos.

La política como materia en la educación básica, debe impartirse para que desde niños exista la responsabilidad del deber ser. Para fomentar el amor a los símbolos patrios y reconocer la grandeza de la historia del pueblo donde vivimos.

Recuperar el respeto mutuo, enseñando los derechos humanos que consagra nuestra Carta Magna, de una manera sencilla y efectiva. Sin la adecuada educación, no podemos prosperar ni podemos esperar cambios significativos como ciudadanos del presente.

Es correcto educar en casa, pero es obligación del Estado educar ciudadanos comprometidos con México y sus raíces. Las familias marginadas cuyas necesidades no les permiten identificar su ignorancia, podrán superar los obstáculos que hemos tendido por la irresponsabilidad y el descuido en la educación, si dotamos de recursos económicos y humanos la difícil misión de enseñar para servir.

* Especialista en Gestión de Conflictos y Mediación