Amenaza ‘vedada’

Daniel Valles.- Siendo presidente de la república Vicente Fox Quezada escribí una columna en el periódico Norte, que entonces era mi casa editora y que lo fue por casi 20 años, al que titulé, “El Memo”.

Vicente Fox estaba en su quinto año de gobierno. Lo recuerdo bien. Tango una copia de la publicación en mis archivos, por si alguien tuviera curiosidad por verla, leerla o constatar que digo la verdad.

De hecho, si me contactan a través de mis redes sociales de “tuiter”, “feisbuck” o de mi sitio de Internet, www.danielvallesperiodista.com con gusto les hago llegar la publicación de forma digital.

Seguro que existe en la hemeroteca del periódico que no circula más. Y aunque en una época fui uno de los gerentes del medio, nunca tuve la acuciosidad de pedir un ejemplar o una copia del mismo para guardarlo. Mi narcisismo no llega a tanto.

En esa entrega, siendo Vicente Fox presidente de la república, le escribí el editorial en cuestión. Uno muy largo. Entonces tenía asignada la página 3-A, todos los jueves. La parte central del periódico. Tenía que teclear un mínimo de 15 mil caracteres.

Escribí mi texto sobre el respeto que mi papá (Mi padre, dice la mayoría de la gente, como si decir papá fuera algo vergonzante. Otros añaden, “mi señor padre”, cada quien), me enseñó a tener por la institución de la Presidencia de la República.

Se trataba de un respeto, que sin llegar a la adoración religiosa, sí era de un tipo de respeto que reconocía la primera magistratura del país, la institución y la persona que la ocupaba. La que representaba a todos los mexicanos.

En esos días no nos cuestionábamos mucho con eso que hoy se presume o se dice como defensa: “no es mi presidente, yo no voté por él”. Hoy se hace de esta manera, como exculpándose por algo.

Crecí con el sentir de que el presidente de la república era de todos los mexicanos, aunque no hubieran votado por él. Y como tal se respetaba. A la persona y a la institución por igual.

Escribí mi artículo porque me hartaron las excentricidades y locuras de Vicente Fox, como aquella de: “Fidel, comes y te vas”, o la otra de: “(…) trabajo que ni los negros quieren hacer”. Y muchas por el estilo.

Entonces en mi artículo le dije al presidente Fox que debido a tanta tontería emanada desde su presidencia, desprestigiaba la institución que había aprendido a respetar.

Que hacía gala de una ignorancia supina. Que me daba vergüenza saber que era mi presidente. Y que desde ese momento, al referirme a él, no le iba a llamar ni presidente, ni Vicente, ni Chente, ni Fox; sino el Memo. ¿Por qué? Por sus “memeces”.

Nunca tuve o sufrí una amenaza de su parte. Y así mismo le llamo hasta el día de hoy. De vez en cuando le tuiteo con el apelativo que le puse. Nunca tuve una amenaza ni directa ni vedada de su parte, de su oficina o de sus seguidores.

Después, por razones diferentes, siendo presidente de la república Felipe Calderón, un hombre totalmente diferente a “El Memo”, escribí otro artículo en el mismo tenor dirigido al presidente Felipe Calderón.

El que sin un plan ni los elementos adecuados, atacó de manera frontal a los cárteles de la droga, lo que provocó casi un lustro de violencia en el país que costó miles de vidas.

En Ciudad Juárez, casi 11 mil. Además del cierre de cientos de negocios. La caída del 75% de la actividad comercial. La huida de más de 100 mil personas de la ciudad.

El valor de las propiedades cayó dramáticamente. La tierra se vendía a precios de sangre. Al 25% de su valor. Nadie salíamos de nuestras casas. Ciudad Juárez parecía una ciudad fantasma y fue declarada la ciudad más peligrosa del mundo. Una época que nos costó a todos.

A quien escribe le costó una actividad que por más de 20 años veníamos realizando y que ayudaba a cientos de personas en la ciudad. Se perdió por completo.

A este presidente de igual forma le escribí mi opinión. El título de esa entrega fue “El Orco, apelativo que le puse al presidente Calderón. ¿Por qué el Orco?

Porque de acuerdo a J.R. Talkien, escritor de la saga de “El Señor de los Anillos”, el orco era un ser que donde ponía el pie, la tierra se pudría. De igual forma Ciudad Juárez y el norte de la república se estaban pudriendo con la huella de lo que el presidente de entonces, venía haciendo.

Debo decir que de estos dos presidentes de la república, nunca recibí amenaza de tipo alguno. Ni directa ni vedada. Pude ejercer mi labor periodística sin que mi vida se viera amenazada. Cuando menos, si hubiere habido alguna, no me enteré.

El pasado lunes, nuestro querido presidente en su conferencia mañanera hizo algo que ningún presidente antes que él había hecho. Menos de la forma como lo hizo.

Delante de los periodistas, de los que a diario acuden a sus conferencias mañaneras, el presidente López Obrador lanzó una amenaza “vedada” para todos los periodistas que no estén de acuerdo con lo que él dice. Contra todos aquellos que le cuestionen sus datos.

Estableció reglas. Y lo que esto conlleva, significa o presagia no es algo agradable o algo bueno. ¿Qué dijo? “(…) si se pasan, ya saben lo que les pasa. Pero no soy yo, es la gente”.

Cualquier periodista que tenga dos dedos de frente sabe lo que nuestro querido presidente quiso decir y dijo.

No es necesario que venga Jorge Ramos a hacer una exégesis de lo que dijo nuestro querido presidente. Porque lo que dijo muestra y es, El Meollo del Asunto.

Twitter: @elmeoyodlasunto

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