España rechaza pedir perdón por genocidio en América Latina

El nuevo presidente de México, Manuel López Obrador, en su investidura, pidió disculpas a los indígenas por los maltratos sufridos por parte del Estado. Y luego dirigió una carta privada al Rey de España y al Papa de la Iglesia Católica pidiéndoles que se disculpen ante los pueblos indígenas por la conquista del continente hace cinco siglos.

Se dice pronto, pero la población indígena se redujo de 60 a 6 millones de personas y se alteró brutalmente a las sociedades originarias hasta convertirlas en grupos marginales en su propia tierra.

La monarquía española ha filtrado la carta a la prensa y entonces hemos sido testigos de un clarísimo episodio de nacionalismo agresivo y prepotente, que a los catalanes no nos ha sorprendido porque somos víctimas de este mismo nacionalismo español, que es el corazón de los motivos que empujan a una mayoría de catalanes a quererse independizar de España porque no queremos formar más parte de un estado intolerante e impositivo.

Todo el arco político español, de la extrema derecha hasta el centro-izquierda (excepto la izquierda minoritaria), han salido enfurecidos a asegurar que España no tiene que disculparse sino todo lo contrario, les deberían agradecer que llevaron la civilización a pueblos atrasados y más sanguinarios que los colonizadores, aderezado con todo tipo de insultos y faltas de respeto al Presidente de México, como reprocharle que él es más descendiente de los colonizadores que los habitantes de España.

A los catalanes, no nos sorprende esta incapacidad de España para hacer autocrítica respecto a hechos del pasado, como han llevado a cabo muchos otros estados por episodios similares.

Si los representantes actuales se sienten tan incómodos ante la interpelación y salen en trompa a cerrar filas, indica que los valores que inspiraron aquel episodio siniestro siguen vigentes hoy en día. Por ello, Cataluña siente que, por supervivencia, si quiere preservar su identidad y autonomía política, va a necesitar independizarse de España.

En los últimos 40 años, España no ha querido convertirse en un país respetuoso, plurinacional (hay 4 lenguas además del castellano) y donde todo el poder real no se concentre en Madrid.

A mí me enorgullece que, de manera totalmente diferente, el Gobierno de Cataluña, sí que haya condenado el genocidio colonial de América por parte de las potencias europeas y haya aprovechado la ocasión para pedir disculpas por el papel que jugaron en la colonización los esclavistas catalanes.

Jordi Oriola Folch,

realizador audiovisual

Barcelona, Cataluña (España)

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