“Gobernador; predique con el ejemplo”.

Cruz Pérez Cuellar.- Qué contradictorio resulta estar exigiendo a la federación mayor equidad fiscal, pedir que voltee hacia este extremo de la patria y que atienda las principales necesidades que durante décadas ha padecido nuestro sufrido estado; y por otro, que el gobierno local ignore a los alcaldes que piden justamente lo mismo, y que haya diferencias abismales en el reparto de recursos entre un municipio y otro.

Es incongruente que el gobernador Javier Corral pida para sí mismo un trato digno y justo, pero que él no sea capaz de otorgarlo a los alcaldes bajo su jurisdicción; en medios nacionales se desgarra las vestiduras hablando del “peregrinar indigno” que soportan desde siempre los gobernadores como él en la gestión de recursos, mientras que los ediles de la entidad que saben del temperamento del mandatario, son sometidos a una situación igual o más penosa. 

Está a la vista la desatención del gobierno estatal en la mayor parte de la entidad, no hay obra pública que lo respalde, tampoco seguridad, el desarrollo social está ausente.

Y eso sí, hay muchos discursos que están en la memoria de la gente, que se traducen en  promesas incumplidas, compromisos no asumidos, programas inacabados, obras públicas no iniciadas.

Tampoco se nota la voluntad política para corregir las grandes inequidades que existen en la entidad, en donde algunos municipios que participan con más impuestos, con mayores aportaciones por cuestión de derechos vehiculares, revalidación, impuestos estatales, entre otros, reciben las mismas migajas del estado.

Ciudad Juárez sería el ejemplo más ilustrativo, aunque a decir de lo realizado en los dos primeros años de esta administración, Chihuahua Capital, también sería otro caso, y no se diga aquellas urbes alejadas del centro de la entidad.

Aclaro con todas sus letras, no nos oponemos, ni mucho menos, a que el gobierno estatal exija lo que en justicia le corresponde, y que pida incluso más recursos, considerando al menos tres décadas consecutivas de abandono que implican un rezago impresionante en rubros significativos para la administración pública.

Con respecto a varios estados del centro del país, Chihuahua había sido proscrito de las grandes obras, de los grandes programas de desarrollo, de los proyectos de envergadura, sólo nos llegaban los restos de las políticas neoliberales, fraguadas en el centro del país.

La crítica está dirigida principalmente a la incongruencia con que se maneja el gobernador Javier Corral, quien no es capaz de predicar con el ejemplo, y así estar en condición de exigir equidad, trato digno y respeto irrestricto.

Por ejemplo, son varios los municipios que no han tenido la gracia de contar con la presencia del mandatario en ninguna ocasión desde que tomó protesta como tal, varios medios de información han dado cuenta de ello y señalan que al menos una veintena, de los 67 han, no han tenido ese “privilegio”.

Entonces, ¿con qué argumento exige a la Presidencia de la República dé a Chihuahua lo que le corresponde si él no hace lo propio con los municipios de su entidad?. ¿Es razonable acaso que un gobernador pida justicia para él sin ser justo con los suyos?.

Me parece que nadie puede dar lo que no tiene, y el gobernador de Chihuahua carece bastante de lo que reclama.

Sería muy bueno de su parte, que recapitulara lo anterior y trabajara al respecto, que se ocupe de la justicia para con el pueblo de Chihuahua que luego lo alcanzará la justicia federal, si no es por sus méritos como es de suponerse, lo será por la labor incansable que nos hemos echado a cuestas los representantes del estado.

Y que estamos comprometidos con el desarrollo de nuestra entidad, y estamos buscando por los distintos medios que los chihuahuenses sean favorecidos con más programas, más apoyos, subsidios, y recursos que no necesariamente tienen que llegar por las vías tradicionales, muchas de ellas señaladas por su ineficacia y manipuladas por los intermediarios. 

En la pasada visita a ciudad Juárez del presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, quien ha dejado patente su deseo de impulsar el desarrollo de Chihuahua, quedó de manifiesto el interés del gobernador Javier Corral por la iniciativa de las comisiones de Presupuesto y Cuenta Pública de la Cámara de Diputados, para la creación de una Convención Nacional Hacendaria, a fin de que se busquen corregir algunas pautas en la distribución de recursos federales hacia las entidades federativas, y logre equilibrar el reparto de recursos a las entidades a través de los distintos ramos y programas federales.       

Las comisiones unidas mencionadas ya lo aprobaron en noviembre pasado y deberá llevarse a cabo la convención en el segundo receso del primer año de ejercicio de esta LXIV Legislatura. El asunto involucra a todos los interesados en el tema como al Auditor Superior de la Federación y representantes de los órganos de fiscalización locales, representantes de ambas cámaras del Congreso de la Unión y otros interesados.

Que bueno que el mandatario chihuahuense se apunte en el debate que suscite dicha convención hacendaria, pero antes, lo queremos ver apuntado en la distribución equitativa de los recursos a los 67 municipios que comprende la demarcación estatal, en la programación de la obra pública necesaria y que se le ha solicitado por los alcaldes desde que comenzó la administración; lo queremos ver convocando a los presidentes municipales de todas las corrientes partidistas, para que discutan el tema del presupuesto, siendo que previo a su conformación en diciembre pasado se le pasó consensuar el tema con todos los ediles.        

Que se convoque a una convención local, donde el tema central sea el justo reparto de los recursos estatales y federales que les corresponde a los entes municipales, que se haga valer el municipalismo del cual ahora hablan poco las autoridades estatales, pero se desgañitan alzando la voz por el federalismo porque ahora les conviene.

Creo que el gobernador tiene la oportunidad de armonizar sus exigencias a la federación a su trato con los alcaldes de la entidad, pedir justicia al presidente de la República y a su vez ser justo con los alcaldes que piden su apoyo, exigir buen trato y al mismo tiempo responder con dignidad y respeto a quienes están por debajo de él.

Es el equilibrio que la situación merece, hacer otra cosa es señal de cinismo, de incongruencia pura, de pedantería que igual, tarde o temprano, puede ser respondida de la misma manera.      

El presidente López Obrador ha sido gentil en su trato con los mandatarios, la promesa de que el de Chihuahua no será vilipendiado es un indicio de cómo responderá a sus inquietudes, aunque muchas de ellas vayan cargadas de injurias y alejadas de razón.

Esperamos que los ediles de Chihuahua no sean calumniados cuando se atrevan hacer alguna exigencia al gobernador, que sean tratados con respeto de la misma manera que el presidente se lo ha ofrecido a él.

Hay otros temas que posteriormente iremos abordando y que también sugieren la misma lógica, y por lo tanto un esfuerzo de ambas partes, para que por ejemplo, si se pide algo a nivel federal, primero esté seguro el gobernador de haberlo cumplido en su ámbito local, digo, no es malo que lo pida o lo exija si en justicia le corresponde pero la congruencia siempre es y será el eje rector de la buena gestión y del buen gobierno, aunque ello no garantiza que la solicitud sea satisfecha del todo, pero por lo menos cumple con el requisito propio de la misma: la calidad moral.   

 

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