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Cosas malas que parecen malas

Fernando Herrera.- La licencia concedida a Velasco para que salga del Senado, dejando al suplente, para ir a su estado, que es Chiapas y terminar el periodo de seis años de gobierno para los que fue elegido.

Llama la atención que siendo gobernador haya sido incluido en las listas plurinominales al Senado de la República y que ahora pueda conseguir esa licencia para ir a seguir siendo gobernador y luego, en diciembre cuando entregue ese cargo, regresar para seguir siendo senador durante todo el sexenio de Andrés Manuel López Obrador.

Nunca visto

Es algo que no había sucedido nunca en la historia del país, pero la evolución de la política en México, por ejemplo, con la reelección de los legisladores, que no tuvieron que dejar su actividad legislativa mientras competían para seguir en el cargo, o los alcaldes que pidieron licencia un par de días antes de iniciar la competencia electoral para reelegirse y los que lo lograron regresaron a terminar su encargo para continuar el siguiente sin dejar la silla ni un momento.

Sin embargo

Lo de Velasco es descabellado, en el sentido de que pareciera que le da atole con el dedo a los chiapanecos al pedir una licencia como gobernador para venir a tomar posesión como senador, y luego a la república, pidiendo licencia a un cargo el mismo día o al siguiente de que lo asume, para regresar a seguir siendo gobernador de Chiapas hasta diciembre, para luego volver a la CDMX, a terminar su sexenio como senador.

Es una maniobra que parece sucia, se ve sucia y no creo que alguien la vea con buenos ojos, más allá de reconocer que Velasco supo echarse en la bolsa a AMLO luego de su pleito con el PRI y el VERDE.

Enojo social

Los chapulines han sido causa de enojo social durante muchos años, de ejemplo, los alcaldes que no terminaban su gestión y ya andaban buscando otro puesto, etc., pero ahora la cosa llama la atención porque no se sabía de una persona que pudiera ser gobernador y de ahí brincar a ser senador sin soltar el cargo más allá del tiempo necesario para los traslados a tomar protesta, con el antecedente de lo que haya tardado en pedir permiso a su Congreso para dejar el gobierno encargado mientras venía a hacer lo otro y viceversa.

Lo menos que se puede pensar de ese tal Velasco es que se trata de un joven político mañoso que aprendió  de los mejores, entre ellos de su abuelo priista, que también gobernó Chiapas, Manuel Velasco Suárez, aunque lo disfrutó pocos años.

AMLO capitalizó

Las dificultades que surgieron luego de que el PRI no respetara los acuerdos para nominar al candidato a gobernador en aquel estado, Velasco les jugó el dedo en la boca, dejándolos creer que se doblaba, pero, al tiempo, pactó con AMLO, para apoyarlo aparentando que estaba fiel al VERDE y su alianza con el PRI. Fue así como logró dejarle el gobierno a Morena y conseguir la senaduría.

Senado a modo

La primera votación del Senado le negó la licencia para irse a gobernar el estado hasta diciembre, uno supone que por rubor a cierta pena o vergüenza, pero ha de haber bastado una llamada de alguien cercado al Peje patrón para que la votación, en segunda vez, le favoreciera y se saliera con la suya.

Seguimos siendo testigos de que vivimos en un país de arreglos y acomodos a contentillo de quienes gobiernan. Ejemplos hay bastantes, todos nuevos, por cierto, como lo son los casos de Elba Esther, Napito, Nestora, La Coneja, Velasco Coello y los que vienen con la limpia que está haciendo el gobierno saliente para no dejarle ninguna papa caliente al nuevo jefe de la tribu.

Pd.- Me ha causado asombro esa maniobra, desde que se fraguó, pero, ya llevada a la práctica, es perversa, malévola y burda.

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Fernando Herrera.- La licencia concedida a Velasco para que salga del Senado, dejando al suplente, para ir a su estado, que es Chiapas y terminar el periodo de seis años de gobierno para los que fue elegido.

Llama la atención que siendo gobernador haya sido incluido en las listas plurinominales al Senado de la República y que ahora pueda conseguir esa licencia para ir a seguir siendo gobernador y luego, en diciembre cuando entregue ese cargo, regresar para seguir siendo senador durante todo el sexenio de Andrés Manuel López Obrador.

Nunca visto

Es algo que no había sucedido nunca en la historia del país, pero la evolución de la política en México, por ejemplo, con la reelección de los legisladores, que no tuvieron que dejar su actividad legislativa mientras competían para seguir en el cargo, o los alcaldes que pidieron licencia un par de días antes de iniciar la competencia electoral para reelegirse y los que lo lograron regresaron a terminar su encargo para continuar el siguiente sin dejar la silla ni un momento.

Sin embargo

Lo de Velasco es descabellado, en el sentido de que pareciera que le da atole con el dedo a los chiapanecos al pedir una licencia como gobernador para venir a tomar posesión como senador, y luego a la república, pidiendo licencia a un cargo el mismo día o al siguiente de que lo asume, para regresar a seguir siendo gobernador de Chiapas hasta diciembre, para luego volver a la CDMX, a terminar su sexenio como senador.

Es una maniobra que parece sucia, se ve sucia y no creo que alguien la vea con buenos ojos, más allá de reconocer que Velasco supo echarse en la bolsa a AMLO luego de su pleito con el PRI y el VERDE.

Enojo social

Los chapulines han sido causa de enojo social durante muchos años, de ejemplo, los alcaldes que no terminaban su gestión y ya andaban buscando otro puesto, etc., pero ahora la cosa llama la atención porque no se sabía de una persona que pudiera ser gobernador y de ahí brincar a ser senador sin soltar el cargo más allá del tiempo necesario para los traslados a tomar protesta, con el antecedente de lo que haya tardado en pedir permiso a su Congreso para dejar el gobierno encargado mientras venía a hacer lo otro y viceversa.

Lo menos que se puede pensar de ese tal Velasco es que se trata de un joven político mañoso que aprendió  de los mejores, entre ellos de su abuelo priista, que también gobernó Chiapas, Manuel Velasco Suárez, aunque lo disfrutó pocos años.

AMLO capitalizó

Las dificultades que surgieron luego de que el PRI no respetara los acuerdos para nominar al candidato a gobernador en aquel estado, Velasco les jugó el dedo en la boca, dejándolos creer que se doblaba, pero, al tiempo, pactó con AMLO, para apoyarlo aparentando que estaba fiel al VERDE y su alianza con el PRI. Fue así como logró dejarle el gobierno a Morena y conseguir la senaduría.

Senado a modo

La primera votación del Senado le negó la licencia para irse a gobernar el estado hasta diciembre, uno supone que por rubor a cierta pena o vergüenza, pero ha de haber bastado una llamada de alguien cercado al Peje patrón para que la votación, en segunda vez, le favoreciera y se saliera con la suya.

Seguimos siendo testigos de que vivimos en un país de arreglos y acomodos a contentillo de quienes gobiernan. Ejemplos hay bastantes, todos nuevos, por cierto, como lo son los casos de Elba Esther, Napito, Nestora, La Coneja, Velasco Coello y los que vienen con la limpia que está haciendo el gobierno saliente para no dejarle ninguna papa caliente al nuevo jefe de la tribu.

Pd.- Me ha causado asombro esa maniobra, desde que se fraguó, pero, ya llevada a la práctica, es perversa, malévola y burda.

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Publicaciones Graficas Rafime S. de R. L. (JMB)