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‘Inframundo’

Manuel Bello Hernández.- El mundo del fotolibro es muy potente y en México son pocas las editoriales que lo publican, pero no se debe a una apuesta de editores e impresores, sino a que la impresión es cara, aseguró la fotógrafa Ana Casas.

Entrevistada previo a la presentación de la colección de fotolibros del proyecto editorial “Inframundo”, de Hydra+Fotografía, la artista de la lente deja claro que “el papel tiene un impuesto, en cambio los libros no, por lo que estos últimos se pueden importar.

“En México se imprimen pocos, por lo general se imprimen en Turquía, España y China”, dice la artista para quien la impresión no se debe a falta de interés.

Externó que “para que pueda publicarse en imprenta debe existir comunicación entre el impreso, autores y directores creativos, porque implica un esfuerzo grande utilizar materiales que no se usan comercialmente, así como hacer pruebas, etcétera”.

Ana Casas pugnó porque se considere en México un nuevo esquema de producción toda vez que la calidad existe, aunque “se requieren procesos que llevan tiempo y a veces no son los más rentables económicamente”.

Acompañada por el ilustrador Ramón Pez y el diseñador José Luis Lugo, Hydra+Fotografía presentó la colección de fotolibros del proyecto editorial ‘Inframundo’, integrada por 22 fotolibros con temas e historias diversas.

Fundada en 2014 por Ana Casas, Gabriela González y Gerardo Montiel Klint, Hydra+Fotografía relanzó en julio de 2018 el innovador proyecto editorial, resultado de la Incubadora de Fotolibros 2016 y 2017, como un programa que ofrece herramientas para la publicación de libros con el apoyo de editores, diseñadores, autores y curadores nacionales e internacionales.

El catálogo de “Inframundo” cuenta con creadores mexicanos en su mayoría, pero también extranjeros como Santiago Escobar Jaramillo (Colombia), quien reflexiona sobre los cánones de la belleza, y Paola Bragado (España) con “Siwah”, proyecto con mujeres de diversas regiones del mundo que tienen en común el baile.

“Son 22 publicaciones hechas a partir de un programa de Hydra de incubadora de libros, de los que ocho fueron apoyados por el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (Fonca) a través del programa de conversiones a proyectos culturales y el resto están hechos en una edición especial.

“Llevamos trabajando este programa de incubadora de fotolibros, que desarrollamos durante 2016 y 2017 con entre ocho y 12 editores.

“Se eligen 15 proyectos y luego hay entre ocho y doce editores internacionales con los que desarrollamos los libros, dando a los autores herramientas para poder conceptualizar su propio libro. La idea es que el autor conceptualice el libro como su obra”, explica.

Convencida de que los libros que desarrollan tienen un potencial interesante, dio a conocer que ese proyecto editorial ya fue llevado al Festival de Fotografía en Arles en Francia, donde tuvo buena recepción.

El proyecto editorial puede ser consultado en la página inframundo.lat, donde se detallan los fotolibros, entre ellos “Demolición”, de Veronique Chapuy (Nuevo León), que aborda el tema de la memoria; y “Ofrenda”, de Luis Enrique Aguilar (Chiapas), quien retrata las prácticas y rituales hacia la naturaleza y que tienen un origen prehispánico.

La colección también está conformada por “Absentia”, de Laura Barrón (mexicana/canadiense); “Exilios”, de Edén Bernal (CDMX); “El ojo del glacial”, de Luis David Luna Brito (Veracruz); “Playa cero” y “La playa de los juguetes perdidos”, de Alfredo Blázquez y “SMAIL”, de Alessandro Bo, ambos de la Ciudad de México.

También “Silent Songs”, de Claudia Hans; “SGR10”, de Rocío Lomelí (Guadalajara); “Musas Muxe”, de Nelson Morales (Oaxaca); “Vorágine”, de Orlando de la Rosa (Veracruz); “Huésped”, de Diego Moreno (Chiapas); “Donde no puedes verme”, de Saraí Ojeda (Veracruz); “GUM”, de Jael Orea (CDMX), y “Vientre”, de Nadia del Pozo (México/España), entre otros.

“Los libros tienen diferentes historias, muy diversas y es esto lo que produjo una reacción interesante en Francia”, indicó la fotógrafa para quien esa colección es un rico conjunto de historias narradas a través del potencial del propio libro como medio.

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Manuel Bello Hernández.- El mundo del fotolibro es muy potente y en México son pocas las editoriales que lo publican, pero no se debe a una apuesta de editores e impresores, sino a que la impresión es cara, aseguró la fotógrafa Ana Casas.

Entrevistada previo a la presentación de la colección de fotolibros del proyecto editorial “Inframundo”, de Hydra+Fotografía, la artista de la lente deja claro que “el papel tiene un impuesto, en cambio los libros no, por lo que estos últimos se pueden importar.

“En México se imprimen pocos, por lo general se imprimen en Turquía, España y China”, dice la artista para quien la impresión no se debe a falta de interés.

Externó que “para que pueda publicarse en imprenta debe existir comunicación entre el impreso, autores y directores creativos, porque implica un esfuerzo grande utilizar materiales que no se usan comercialmente, así como hacer pruebas, etcétera”.

Ana Casas pugnó porque se considere en México un nuevo esquema de producción toda vez que la calidad existe, aunque “se requieren procesos que llevan tiempo y a veces no son los más rentables económicamente”.

Acompañada por el ilustrador Ramón Pez y el diseñador José Luis Lugo, Hydra+Fotografía presentó la colección de fotolibros del proyecto editorial ‘Inframundo’, integrada por 22 fotolibros con temas e historias diversas.

Fundada en 2014 por Ana Casas, Gabriela González y Gerardo Montiel Klint, Hydra+Fotografía relanzó en julio de 2018 el innovador proyecto editorial, resultado de la Incubadora de Fotolibros 2016 y 2017, como un programa que ofrece herramientas para la publicación de libros con el apoyo de editores, diseñadores, autores y curadores nacionales e internacionales.

El catálogo de “Inframundo” cuenta con creadores mexicanos en su mayoría, pero también extranjeros como Santiago Escobar Jaramillo (Colombia), quien reflexiona sobre los cánones de la belleza, y Paola Bragado (España) con “Siwah”, proyecto con mujeres de diversas regiones del mundo que tienen en común el baile.

“Son 22 publicaciones hechas a partir de un programa de Hydra de incubadora de libros, de los que ocho fueron apoyados por el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (Fonca) a través del programa de conversiones a proyectos culturales y el resto están hechos en una edición especial.

“Llevamos trabajando este programa de incubadora de fotolibros, que desarrollamos durante 2016 y 2017 con entre ocho y 12 editores.

“Se eligen 15 proyectos y luego hay entre ocho y doce editores internacionales con los que desarrollamos los libros, dando a los autores herramientas para poder conceptualizar su propio libro. La idea es que el autor conceptualice el libro como su obra”, explica.

Convencida de que los libros que desarrollan tienen un potencial interesante, dio a conocer que ese proyecto editorial ya fue llevado al Festival de Fotografía en Arles en Francia, donde tuvo buena recepción.

El proyecto editorial puede ser consultado en la página inframundo.lat, donde se detallan los fotolibros, entre ellos “Demolición”, de Veronique Chapuy (Nuevo León), que aborda el tema de la memoria; y “Ofrenda”, de Luis Enrique Aguilar (Chiapas), quien retrata las prácticas y rituales hacia la naturaleza y que tienen un origen prehispánico.

La colección también está conformada por “Absentia”, de Laura Barrón (mexicana/canadiense); “Exilios”, de Edén Bernal (CDMX); “El ojo del glacial”, de Luis David Luna Brito (Veracruz); “Playa cero” y “La playa de los juguetes perdidos”, de Alfredo Blázquez y “SMAIL”, de Alessandro Bo, ambos de la Ciudad de México.

También “Silent Songs”, de Claudia Hans; “SGR10”, de Rocío Lomelí (Guadalajara); “Musas Muxe”, de Nelson Morales (Oaxaca); “Vorágine”, de Orlando de la Rosa (Veracruz); “Huésped”, de Diego Moreno (Chiapas); “Donde no puedes verme”, de Saraí Ojeda (Veracruz); “GUM”, de Jael Orea (CDMX), y “Vientre”, de Nadia del Pozo (México/España), entre otros.

“Los libros tienen diferentes historias, muy diversas y es esto lo que produjo una reacción interesante en Francia”, indicó la fotógrafa para quien esa colección es un rico conjunto de historias narradas a través del potencial del propio libro como medio.

Publicaciones Graficas Rafime S. de R. L. (JMB)