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El recuerdo de Peña Nieto

Aída María Holguín Baeza.- La semana pasada, Noticieros Televisa transmitió una entrevista que Denise Maerker le hizo al presidente Enrique Peña Nieto. En esta entrevista, la periodista le preguntó cómo le gustaría ser recordado.

Aunque se trata de una entrevista pregrabada pero de fecha reciente, pareciera que fue realizada al inicio de la administración de Peña Nieto. Esto, debido a que la respuesta del -todavía- presidente de la República es un sueño inalcanzable. O, quizás, más que de un sueño inalcanzable, se trata de una muestra del descaro de Peña, materializado en su respuesta.

“Como un presidente que le cumplió a México. Que le cumplí, y cumplí con mi deber y mi tarea”. Así le respondió Peña a Maerker. Luego, titubeantemente, comenzó a dar una serie de justificaciones respecto a las expectativas que hace 6 años tenía (antes de asumir el cargo) y su proceder en la toma de decisiones (ya como presidente).

Independientemente de las justificaciones o explicaciones de Peña Nieto, debe quedarle claro que su sueño de ser recordado como un presidente que le cumplió a México, quedará en su lista de sueños incumplidos (tal y como quedaron sus promesas de campaña).

Que Peña Nieto “no recuerde” porque no podrá ser recordado como él quisiera, no significa que los mexicanos no recordemos los motivos por los que será recordado como uno de los peores presidentes de México.

El anhelo del presidente Peña, es imposible de cumplir porque el caso Odebrecht, Ayotzinapa, Tlatlaya, la “casa blanca”, el fracaso de la reforma energética, la compra del avión presidencial, el uso de “Pegasus” para espiar a periodistas y activistas, el agravamiento de la crisis de seguridad pública y nacional, el aumento de desapariciones forzadas, la falta de interés para concretar la extradición de César Duarte, el incremento a las agresiones contra periodistas y comunicadores, el excesivo gasto en publicidad oficial, la estrepitosa devaluación del peso, la liberación de Elba Esther Gordillo y muchas cosas más, impiden que lo recordemos como a él le gustaría.

Cierto es que, en esa misma entrevista, Peña pidió perdón (a quien se haya sentido agraviado) por algunos desaciertos, errores o insuficiencias en varias explicaciones, pero también es cierto que hay muchas cosas que no reconoce (ni reconocerá); y, aunque seguramente el perdón y el olvido oficial ya se lo otorgó su sucesor, a Enrique Peña Nieto debe quedarle muy claro que la mayoría de los mexicanos no somos AMLO (échenle números y verán que no miento), y que, para nosotros, no olvidar (o sea, recordar) es tan sagrado como nuestra mismísima patria.

Finalizo en esta ocasión, citando lo dicho alguna vez por la escritora estadounidense, Anita Diamant: “Es terrible cuánto se ha olvidado, y por eso, supongo que recordar parece algo sagrado”.

laecita.wordpress.com

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