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Honor a quien honor merece

Cruz Pérez Cuéllar.- En el reciente Quinto Congreso Nacional Extraordinario de Movimiento de Regeneración Nacional, celebrado en la Ciudad de México, los órganos internos del partido propusieron a la Asamblea General que todos los presidentes de comités estatales, como de la dirigencia nacional, se quedaran en el cargo un año más, y no se les diera la consabida salida por la puerta trasera, en reconocimiento a su valiosa participación en el proceso electoral y al liderazgo que ejercieron.

En el caso de Chihuahua, y lo digo con conocimiento de causa, el dirigente estatal Martín Chaparro Payán, fue pieza clave para que el triunfo de Morena fuera posible en ese tamaño, su incansable actividad logró lo que era impensable antes del día de las elecciones: que las piezas encajaran para que la victoria electoral no se quedara solamente en el plano federal. Morena es ya la segunda fuerza política en el Congreso local y primera en la alianza con el Partido Encuentro Social y Partido del Trabajo. En suma, tendremos ocho diputados locales, seis más de los que hay actualmente.

En la disputa por las alcaldías, si bien solo se ganaron 5: Cuauhtémoc, Gómez Farías, Rosales, Guerrero y Ciudad Juárez (esta última se encuentra impugnada y tenemos la convicción de que los órganos electorales de la federación reconocerán el triunfo de Morena, que obtuvo más votos que su principal contrincante, el actual alcalde independiente). En el caso de Juárez hablamos del municipio con mayor población y junto a Cuauhtémoc, que se ubica entre los cinco municipios más habitados del estado, seríamos en automático el partido con mayor número de ciudadanos gobernados.

En la elección federal los números también son muy buenos: 5 distritos ganados, y al menos 2 diputados más por la vía de representación proporcional; en lo que se refiere a la Senado, también el bipartidismo quedó desplazado, ganamos la primera posición, lo que nos da la oportunidad de entrar dos senadores. En total de votos, para elegir presidente de la República sumamos más de 600 mil sufragios.

Reconocemos el empuje definitivo que dio a las campañas López Obrador, pero también sabemos de muchos distritos, de municipios claves que se ganaron gracias al trabajo intenso de candidatos y partido.

Los dirigentes estatales, al igual que la presidenta nacional, Yeidckol Polevnsky, se quedarán al mando de las dirigencias un año más, con la intención de fortalecer la actividad del partido en los propios estados. En Chihuahua se sabe de una labor intensa promovida durante la dirigencia que encabeza Martín Chaparro, quien fue pieza importante para que candidatos y partido desplegáramos una campaña que nunca había logrado ninguna otra organización política, fuera de los dos que tradicionalmente ganaban las elecciones.

El profesor Martín Chaparro ejerció un liderazgo limpio y con mucho brío, a base de picar piedra, como vulgarmente se dice, visitando varias veces todos los municipios de nuestro amplio territorio estatal, realizando labor de convencimiento, logrando acuerdos en beneficio del partido, disuadiendo broncas a diestra y siniestra, en días hábiles y de asueto. Un líder político en toda forma.

Pero me llama mucho la atención el modo discreto que tiene para realizar esa intensa labor, en toda la campaña y desde mucho antes de ella, sin hacer ningún aspaviento iba y venía, lograba aterrizar proyectos, sumaba adhesiones importantes al partido, concretaba apoyos comunes y extraordinarios. Todo, sin publicitar nada, salvo lo estrictamente formal, a fin de enterar a los medios de comunicación.

Vaya desde aquí mi reconocimiento sincero, y una felicitación por la confianza que es depositada en él para que se quede al frente de la dirigencia estatal un año más, con lo que estoy seguro de que Morena en Chihuahua seguirá consolidándose, hasta ser una gran fuerza política a disposición de la gente.

Hay un dato relevante que debo hacer notar, porque en ocasiones se malinterpretan situaciones como esta. Mi reconocimiento a Martín Chaparro no es porque me haya invitado al partido y luego esta relación haya fructificado. Un servidor, como muchos otros candidatos, atendimos el llamado que hizo López Obrador, de sumarnos la partido y a su proyecto de nación, pero la buena recepción, el respeto y comprensión mostrada por su dirigente hizo que muchos nos quedáramos y dispusiéramos lo mucho o poco de nuestro capital político para librar esta lucha.

Todavía queda mucho trecho por recorrer, por ello es impostergable que sumemos esfuerzos a nuestro dirigente estatal, a fin de que se logren los objetivos planteados, que tienen que ver en este momento con defender los espacios obtenidos el pasado primero de julio, a través de los procedimientos legales correspondientes; de responder con prontitud y capacidad a la confianza que nos fue conferida por los ciudadanos por medio del voto en las urnas; hacer que los escaños, curules y cualquier posición alcanzada, rinda frutos y atienda las necesidades primarias de los mexicanos.

Estoy convencido de que la lucha apenas comienza, de que habremos de redoblar esfuerzos porque los compromisos fueron muchos y de gran tamaño, así que no cantamos victoria, solo nos regocijamos en el triunfo.

En el pasado Congreso Nacional Extraordinario de Morena, llevado a cabo en el Deportivo Reynosa en Azcapotzalco, en la Ciudad de México, a donde acudimos para acompañar a nuestros dirigentes, quedó claro que ahora lo que nos toca es gobernar con honradez, “y demostrar que se puede gobernar con el pueblo, con respeto a las libertades y en paralelo garantizar el derecho a vivir con bienestar”, de acuerdo a lo expresado por el presidente electo Andrés Manuel López Obrador.

En el evento, el principal ganador de las elecciones, reconoció como “ejemplar” el desempeño mostrado por los militantes en la pasada elección, con especial dedicación a los dirigentes estatales. Habló de la Cuarta Transformación, que habrá de ser “pacífica, ordenada, pero radical, porque vamos a erradicar de raíz al régimen de corrupción”.

Se sometieron a consideración una serie de propuestas para reformar los estatutos del partido. Uno de los aspectos a modificar tiene que ver con la capacidad demostrada de quienes quieran buscar un cargo público por Morena, sobre todo en el campo moral, así como los tiempos para lanzar candidaturas y así evitar el chapulineo, aunque se propone que haya la oportunidad de reelección en una ocasión, entre otros.

Entre las próximas actividades destaca que a partir del próximo 16 de septiembre, día de la Independencia de México, el presidente electo iniciará una gira por diversos municipios del país como un acto del “gobierno itinerante”, y el primero de diciembre, día de la toma de protesta, habrá una concentración en el Zócalo de la Ciudad de México.

Hubo una serie de reflexiones sobre el pasado proceso electoral, era necesario hacerlo, porque no solamente en la derrota sino también en la victoria se debe generar ese espacio y hablar de las cosas buenas y malas que intervinieron en ello. Las palabras de López Obrador son sumamente elocuentes y transcribo parte de ellas para ilustrarlo mejor y concluir esta colaboración:

“El triunfo logrado parece todavía un sueño, pero obviamente es una bella realidad. ¿Porqué la desconfianza, el escepticismo (en el triunfo)? Porque no se trata de una invención, de una fantasía, tiene que ver con el hecho de que luego de una cauda de fraudes electorales y el predominio de un régimen autoritario se fue arraigando el criterio de que solo se podría transformar por la vía armada, no había otro camino(…) Pero había en todo ello un menosprecio a la sabiduría del pueblo y a la fuerza que se obtiene de la participación consciente y organizada de los ciudadanos, se olvidaba que el pueblo manda, el pueblo es el que decide”.

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