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¿Heroína chihuahuense o maestra irresponsable?

Dra. Aracely Santiesteban.- Para algunos juarenses Elisa Griensen es la heroína que expulsó de Parral a un regimiento norteamericano. Para otros, es una Maestra que puso en riesgo a un grupo de niños de quinto de primaria. Pero para muchos otros, es simplemente el nombre de una calle.

Nacida en la ciudad de Hidalgo del Parral, Chihuahua, el 2 de enero de 1888 bautizada con el nombre de María Elisa Martiniana Griensen Zambrano, hija de padres extranjeros. A pesar de ser hija de padre francés y madre española esta peculiar mujer, maestra de profesión y por vocación, era una mexicana tan patriota que poco le faltaba para enredarse la bandera mexicana como reboso y salirse a pasear a la calle a presumir con orgullo su nacionalidad.

Elisa fue hermana de Virginia Griensen, quien se casó con Pedro Alvarado, el acaudalado minero parralense dueño de la mina “La Palmilla”, mismo que ordenó construir el “Palacio de Alvarado”, actualmente convertido en museo, con el deseo de halagar a su esposa de quien según cuentan los que sí saben, estaba muy enamorado, argumentando que la prueba de esto es que él no volvió a contraer nupcias después del fallecimiento de ella, a pesar de que era un hombre relativamente joven y guapísimo, según cuentan las viejas chismosas y alborotadas.

La pequeña Elisa no fue pobre, ya que fueron Don Pedro y Virginia quienes se hicieron cargo de su educación y manutención desde que quedara huérfana a la edad de cuatro años. Tampoco fue tonta puesto que terminó sus estudios en México y realizó un posgrado en Los Ángeles, California. Mucho menos fue una mujer cobarde.

Narran algunos habitantes de Parral de esa época, que el 12 de abril de 1916, se vio invadida la ciudad por un regimiento norteamericano comandado por el Mayor Frank Tompkins, que formaba parte de la Expedición Punitiva dirigida por John J. Pershing y que tenía como misión capturar a Pancho Villa como represalia a la invasión de Columbus, Nuevo México, que dicho revolucionario encabezó y en la que según cuentan no dejó gallina con cabeza.

Pues este ejército gringo se instaló con todo y caballos sobre la plaza principal de Parral y no hace falta recordarles que en esa época, dicho lugar era el corazón de cada ciudad o poblado.

Lo grave aquí fue que la mayoría de los habitantes se hicieron simplemente a un lado, pero Elisa Griensen no lo pudo tolerar y en cuanto se enteró de dicha invasión, salió corriendo desde su casa en dirección a la plaza que estaba muy cerca de donde ella vivía, e iba gritando a todo pulmón: “¡Nada de nada! ¿En verdad, no piensan hacer nada?” Trataba de convencer a los pobladores para que se unieran e hicieran correr al Ejército, argumentando que aunque estos militares estuvieran bien armados, los parralenses eran muchos y podrían expulsarlos. Nadie la escuchó.

Luego se dirigió a la presidencia municipal y tampoco encontró apoyo. Pero no se conformó, pues a Elisa lo que le sobraban eran calzones. Así que se los arremangó y convocó a los alumnos de quinto grado de la escuela primaria federal 99 y los organizó para ir a correr a los gringos. En el camino se les unieron algunas mujeres con armas poderosísimas llamadas sartenes, que se complementaban con las piedras, resorteras y mochilas que portaban los niños.

Los resultados fueron favorables, puesto que el ejército norteamericano se retiró de la ciudad. Esta es la razón por la que Elisa Griensen es considerada una heroína chihuahuense.

Sin embargo, siempre es interesante escuchar otros puntos de vista, ya que hay quienes argumentan que fue una irresponsabilidad de dicha Maestra conducir a un grupo de menores a enfrentarse a un ejército armado, sin la autorización de sus padres.

Si recordamos el hecho que ocurrió el 9 de enero de 1964 en Panamá, cuando un grupo de patrióticos estudiantes se enfrentaron al ejército norteamericano exigiendo la presencia de su bandera en el canal transoceánico que en ese momento era dominio de los gringos, pues fueron ellos los que construyeron dicha obra de ingeniería. Lo triste de este caso fue que varios estudiantes murieron en el intento.

Por lo anteriormente citado, existe la polémica de que si en verdad Elisa se puede considerar una heroína o una loca irresponsable. Sin olvidar el hecho de que para ser audaz y destacar, hace falta un poquito de locura.

Yo no sé, pero de lo que sí estoy segura es que les deseo a todos ustedes, que enfrenten este 2018 con audacia y algo de locura.

“Porque quien en esta vida

no tiene un poco de loco

la felicidad le dura muy poco”