Cloudy

5°C

Cloudy

Clima:

Querido 2017

Alejandro Cortés.- Como acostumbro hacer desde hace más de una década, quiero despedirme de ti como lo hice de tus predecesores. He de agradecerte tanta paciencia a lo largo de todos tus días. Soy consciente de que a lo largo de nuestras vidas hemos de saber aprovechar el tiempo para algo más que sobrevivir.

Con respecto a ese crecimiento personal quiero aprovechar un texto que encontré sobre San Clemente de Alejandría (150-213 dC), quien estudió las relaciones entre el cristianismo y la filosofía griega y fue el iniciador de la elaboración científica de la teología.

Si los detalles sobre su vida son pocos, su personalidad se descubre a través de los escritos donde se manifiesta tal como es y revela su fe y su cultura. Es de admirar su facilidad de aceptación a todo lo que es noble y bello. El espíritu del Evangelio, lejos de frenarlo, desarrolló en él esa disponibilidad universal. Entusiasta por naturaleza, poeta y místico, persuasivo y elocuente, espíritu intuitivo. Clemente seduce por su naturalidad, su espiritualidad, su sensibilidad y su imaginación siempre despierta.

Newman ha definido su seducción comparándolo con la música. El alejandrino es de esos hombres que saben hacerse amar y que con toda naturalidad forman seguidores en derredor suyo. Ama al ser humano con ardor y tolerancia mostrándole confianza con agrado. Asombra por su moderación, lejos de las posturas extremas.

Es un educador nato, observador, y a veces socarrón, que sabe castigar con pleno conocimiento y acusar los vicios, no como los comediantes que imitan las extravagancias, sino como un sabio que distingue la inutilidad real y moral de la glotonería, de la coquetería, del lujo y del dinero. Su constante afán es convertir, educar, llevar los hombres a la perfección.

Estos textos describen a uno de esos seres maravillosos que tanta falta hacen en el mundo en todas las épocas. En mi opinión personal estoy convencido de que la Pedagogía es la ciencia más importante, pues su finalidad es la formación y perfeccionamiento del ser humano, de lo cual pende todo lo demás.

En nuestro tiempo, cuando tenemos medios para cambiar todo de forma inmediata, cuando existen innumerables formas de pensar y argumentos válidos y falsos para defender las causas más nobles y más perversas, cuando los músicos hacen magia, los bailarines consiguen lo imposible, cuando vemos que el cine no tiene límites, cuando se llega cada día más lejos de nuestro planeta, cuando la ciencia y la técnica nos ofrecen lo que nunca antes; pero seguimos viendo tanta pobreza material, tanta ignorancia, tantas desigualdades sociales, odios e injusticias despiadadas y tantas mentiras en propagandas políticas; estamos obligados a concluir que lo que nos están faltando son Clementes de Alejandría que vengan a reeducarnos, pues en los supermercados deambulan demasiados niños caprichosos hijos de padres que no saben qué hacer con ellos. De personitas que van pasando por las diversas etapas de la vida hasta hacerse viejos sin conocer el valor y la importancia del respeto a los demás.

Necesitamos urgentemente una reingeniería pedagógica para conseguir que el hombre consiga convertirse en un verdadero ser humano.

www.padrealejandro.com