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SOCIEDADES MERCANTILES NUEVAS

Valeria Villalobos Martínez - Ismael Galaz*.- El pasado 14 de marzo se publicó en el Diario Oficial de la Federación (DOF) un decreto innovador por el que se reformaron y adicionaron diversas disposiciones de la Ley General de Sociedades Mercantiles (LGSM), el enfoque va dirigido específicamente a una nueva alternativa de sociedad mercantil que permita a todas aquellas micro, pequeñas y medianas empresas regularizarse en términos tributarios. 

No es un secreto que en nuestro país existe una cifra importante de empresas operando de manera informal que evaden impuestos al fisco federal, es por ello que se incorporó una nueva clasificación de sociedad mercantil al Catálogo de Sociedades Mercantiles tipificadas en la LGSM. Dicha sociedad se denominó “Sociedad por Acciones Simplificadas”, la cual podrá ser constituida por una o más personas físicas, las cuales están obligadas únicamente al pago de sus aportaciones representadas en acciones. 

La posibilidad de que una sociedad se constituya por un solo accionista es evidentemente novedosa tanto en el ámbito jurídico como en el económico y tributario, ya que por regla general las sociedades mercantiles en México se han venido constituyendo en los últimos años con la participación de como mínimo dos o más accionistas/socios. 

Ante esta posibilidad, los empresarios de las altas esferas quedaron entusiasmados, sin embargo, ésta no podrá ser incorporada por empresas cuya cantidad total de activos o ganancias supere los cinco millones de pesos anuales, por lo que los grandes empresarios deberán ir disipando sus aspiraciones para incorporarse como una Sociedad por Acciones Simplificadas. 

Para la constitución de dicha sociedad, bastará con que los accionistas externen su consentimiento bajo los estatutos sociales que la Secretaría de Economía pondrá a su disposición mediante un novedoso sistema electrónico de constitución en línea, que además será expedito pues podrá efectuarse y concluirse en el mismo día, obviándose por ende los elevados gastos y costos notariales que oscilan en los 20 mil pesos para la constitución de cualquier otra sociedad, modelos de constitución de empresas similares a éste ya han sido implementados exitosamente por varios países subdesarrollados, esperemos y México no sea la excepción. 

Sin embargo, luego de una evaluación del proceso de constitución de estas nuevas sociedades, el Colegio Nacional del Notariado Mexicano concluyó que en virtud del proceso arriesgado de su constitución podrían surgir omisiones sustanciales de fondo, como propiciar, por ejemplo, actividades de lavado de dinero o empresas fantasma, también opinan que un portal electrónico no puede responsabilizarse de las tareas minuciosas que se requieren para la constitución de una sociedad mercantil y mucho menos el personal operativo a cargo de dicho portal. 

Aunado a lo anterior, Alejandro Salcedo, presidente de la Asociación Latinoamericana de la Micro, Pequeña y Mediana Empresa (por sus siglas en español Alampyme), no aseguró el éxito de esta reforma con los propósitos de formalización tributaria implícitos en ella, lo anterior en virtud de los problemas económicos que enfrentan las empresas mexicanas, entre ellos, los precios elevados de los insumos, la devaluación del peso, los costos de arranque, la capacidad para enfrentar el entorno altamente competitivo en que se ven inmersas, entre otros, que afectan la economía y por ende provocan el cierre o disolución de muchas empresas, de acuerdo con las cifras del Centro para el Desarrollo de la Competitividad Empresarial, 75% de las nuevas empresas cierran antes de los dos años de vida y 90% ya no existe cinco años después de haberse constituido. 

Es por todo lo anteriormente mencionado, que no se pronostica éxito a esta reforma desde el punto de vista tributario ya que es poco probable que las empresas que ya se encuentran operando de forma informal se autorregulen para cumplir con las obligaciones fiscales a que haya lugar. 

En nuestra opinión, si dichas empresas no se constituyeron antes, fue por la misma razón de evadir al pago de impuestos, por lo que probablemente seguirán evadiendo. También consideramos que cuando se menciona el costo “gratuito” para la constitución de dicha sociedad, esto es solo una ficción, un gancho para que las empresas se constituyan como Sociedad por Acciones Simplificadas y con el cumplimiento de sus obligaciones tributarias, recuperar de tracto sucesivo todos los fondos de carga administrativa que se pudiesen generar en virtud de su creación. 

* IMEF Universitario 

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Valeria Villalobos Martínez - Ismael Galaz*.- El pasado 14 de marzo se publicó en el Diario Oficial de la Federación (DOF) un decreto innovador por el que se reformaron y adicionaron diversas disposiciones de la Ley General de Sociedades Mercantiles (LGSM), el enfoque va dirigido específicamente a una nueva alternativa de sociedad mercantil que permita a todas aquellas micro, pequeñas y medianas empresas regularizarse en términos tributarios. 

No es un secreto que en nuestro país existe una cifra importante de empresas operando de manera informal que evaden impuestos al fisco federal, es por ello que se incorporó una nueva clasificación de sociedad mercantil al Catálogo de Sociedades Mercantiles tipificadas en la LGSM. Dicha sociedad se denominó “Sociedad por Acciones Simplificadas”, la cual podrá ser constituida por una o más personas físicas, las cuales están obligadas únicamente al pago de sus aportaciones representadas en acciones. 

La posibilidad de que una sociedad se constituya por un solo accionista es evidentemente novedosa tanto en el ámbito jurídico como en el económico y tributario, ya que por regla general las sociedades mercantiles en México se han venido constituyendo en los últimos años con la participación de como mínimo dos o más accionistas/socios. 

Ante esta posibilidad, los empresarios de las altas esferas quedaron entusiasmados, sin embargo, ésta no podrá ser incorporada por empresas cuya cantidad total de activos o ganancias supere los cinco millones de pesos anuales, por lo que los grandes empresarios deberán ir disipando sus aspiraciones para incorporarse como una Sociedad por Acciones Simplificadas. 

Para la constitución de dicha sociedad, bastará con que los accionistas externen su consentimiento bajo los estatutos sociales que la Secretaría de Economía pondrá a su disposición mediante un novedoso sistema electrónico de constitución en línea, que además será expedito pues podrá efectuarse y concluirse en el mismo día, obviándose por ende los elevados gastos y costos notariales que oscilan en los 20 mil pesos para la constitución de cualquier otra sociedad, modelos de constitución de empresas similares a éste ya han sido implementados exitosamente por varios países subdesarrollados, esperemos y México no sea la excepción. 

Sin embargo, luego de una evaluación del proceso de constitución de estas nuevas sociedades, el Colegio Nacional del Notariado Mexicano concluyó que en virtud del proceso arriesgado de su constitución podrían surgir omisiones sustanciales de fondo, como propiciar, por ejemplo, actividades de lavado de dinero o empresas fantasma, también opinan que un portal electrónico no puede responsabilizarse de las tareas minuciosas que se requieren para la constitución de una sociedad mercantil y mucho menos el personal operativo a cargo de dicho portal. 

Aunado a lo anterior, Alejandro Salcedo, presidente de la Asociación Latinoamericana de la Micro, Pequeña y Mediana Empresa (por sus siglas en español Alampyme), no aseguró el éxito de esta reforma con los propósitos de formalización tributaria implícitos en ella, lo anterior en virtud de los problemas económicos que enfrentan las empresas mexicanas, entre ellos, los precios elevados de los insumos, la devaluación del peso, los costos de arranque, la capacidad para enfrentar el entorno altamente competitivo en que se ven inmersas, entre otros, que afectan la economía y por ende provocan el cierre o disolución de muchas empresas, de acuerdo con las cifras del Centro para el Desarrollo de la Competitividad Empresarial, 75% de las nuevas empresas cierran antes de los dos años de vida y 90% ya no existe cinco años después de haberse constituido. 

Es por todo lo anteriormente mencionado, que no se pronostica éxito a esta reforma desde el punto de vista tributario ya que es poco probable que las empresas que ya se encuentran operando de forma informal se autorregulen para cumplir con las obligaciones fiscales a que haya lugar. 

En nuestra opinión, si dichas empresas no se constituyeron antes, fue por la misma razón de evadir al pago de impuestos, por lo que probablemente seguirán evadiendo. También consideramos que cuando se menciona el costo “gratuito” para la constitución de dicha sociedad, esto es solo una ficción, un gancho para que las empresas se constituyan como Sociedad por Acciones Simplificadas y con el cumplimiento de sus obligaciones tributarias, recuperar de tracto sucesivo todos los fondos de carga administrativa que se pudiesen generar en virtud de su creación. 

* IMEF Universitario 

Publicaciones Graficas Rafime S. de R. L. (JMB)