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EL PODER ES PARA SERVIR

Lic. Héctor Ramón Molinar Apodaca.- Arrancan las campañas políticas de todas las candidaturas que faltaban, por lo que deberemos elegir el día 5 de junio presidente municipal, diputados para el congreso local, síndico, regidores y gobernador del estado. Cabe destacar que las encuestas de reconocidas firmas ya están publicando sus pronósticos, pero nada está firme, ni es definitivo, todo se sabrá al final de la contienda electoral y será un mes de mucha actividad política. Lo interesante de esta elección es, sin duda, la diversidad de los candidatos que participan.

Pero ¿qué piensa la gente que vive al día?, la que no participa activamente en las decisiones, ¿por qué la indiferencia de los que se abstienen de votar? Quizá porque nos ha rebasado la corrupción y el poder se impuso para darle más poder al poder. Sin embargo, debemos analizar que la experiencia de los políticos que se eternizan en el poder es negativa, pero la de mayor importancia y de mayor significado, es la experiencia vivida por los gobernados que estamos ajenos a los conflictos de intereses que produce el poder para ganar, y siempre ganar, afectando a la democracia y aparentando respetar el interés público.

Indiscutiblemente que tenemos valores y principios como para destacar a políticos que mientras son servidores públicos, sirven a la gente y los perversos que se sirven de la gente. ¿Has escuchado expresiones como: si ya sabes cómo me pongo pa qué me invitas? Pues lo mismo sucede con las campañas políticas: ¿si ya sabes cómo son, por qué no eliges bien? Pues definitivamente el destino del estado está en juego de tronos, los partidos políticos han definido la política a seguir, independientemente del sentir del político. Por eso piensa, actúa y participa para que podamos exigir que los servidores sirvan a la gente.

Los partidos políticos ya están definidos y son ampliamente conocidos por los sufridos gobernados, sabemos que lo que prometen es parte de la publicidad para ganar y luego justificar su actuar contrario, mediante una serie de frases y discursos que finalmente convencen, de que aunque no tengamos que comer, estamos muy bien en la economía y sufrimos porque queremos. Mientras están en campaña te saludan y sonríen, y luego en el poder te cierran la puerta y sus escoltas no permiten que te les acerques. Conocemos “servidores” que de la noche a la mañana dejan la medianía y se convierten en millonarios en corto plazo, “por su trabajo”.

Sabemos perfectamente que formamos parte de la simulación electoral, pues al estar ausentes en las urnas la mayoría de los electores registrados, gana la estructura del partido en el poder, bajo la complicidad y voracidad de los minoritarios que se acomodan para ser parte del poder, como los aliados que no se distinguen por su trabajo, ni mucho menos por servir a los demás. Sin menospreciar a sus honrosas excepciones que merecen todo nuestro respeto, pues gracias a quienes sirven conforme a sus atribuciones legales, son también denunciantes y son aliados del pueblo. Dice un dicho que “cuando el pueblo reacciona nadie puede contra él”.

Las campañas políticas producen el placer de sentirnos bien porque nos toman en cuenta para el voto, nos invitan a participar y a convivir con los personajes que finalmente habrán de decidir por nosotros, nos atraen con todo lo que ya sabemos que está mal y que por fin habrá soluciones y definiciones. De tanto escuchar lo bueno, bondadosos, comprensivos y generosos que son, producen el efecto deseado por la inteligente estrategia de la publicidad que nos hacen olvidar el pasado de corrupción, aunque los actores sean los mismos.

Luego llega el dolor, cuando al final nos damos cuenta del error y todo sigue igual o peor. Nos endulzan la noticia con los impuestos necesarios para superar la crisis como el IVA, que se impuso en la frontera norte, después de que se prometió lo contrario, o la devaluación del peso frente al dólar, afirmando que el dólar se fortaleció y que el mercado internacional decide nuestra economía. El dolor de la realidad social, sentir la pobreza de los pobres que son utilizados para fines electorales, atentando contra su dignidad.

Ya comenzamos a escuchar las propuestas sobre todo lo que ya sabemos que adolecemos: seguridad, paz, dinero, salud, educación, etc. Pero ya conocemos cómo son los partidos políticos, ya distinguimos cómo hacen que trabajan, ya tenemos identificados sus colores y preferencias, sus intenciones malsanas, sus personajes de doble cara y también sus mañas. Solo nos falta actuar y decidir.