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¿Pueden pensar las máquinas?

México.- Platicábamos la semana pasada sobre el fuerte debate que generó el nacimiento del concepto de Inteligencia Artificial entre el filósofo Hubert Dreyfus y el científico Hebert Simon.

Mientras esto sucedía los ingenieros seguían buscando teorías y metodologías que pudieran hacer que las máquinas entendieran el mundo y reaccionaran a situaciones de la misma forma que el ser humano.

Buscar que las máquinas fueran a imagen y semejanza del hombre, esto es, que las máquinas pudieran sentir, razonar, pensar y actuar como lo hacemos “nosotros” era la meta.

Aunque ese nosotros es bastante complejo y general, si la meta es que piensen como Marthin Heidegger, el maestro de Dreyfuss, su referente de complejidad de pensamiento, es muy difícil establecer un horizonte, pero si pensamos en una máquina que desarrolle las tareas rutinarias creo que ya las tenemos.

Sin la venia de los filósofos y aprovechando la filosofía, la Inteligencia Artificial ya está en nuestra sociedad en muchos campos rindiendo grandes beneficios al hombre, los temores de que nos sustituyan o nos dominen debemos dejarles el tema a los conspiracionistas.

La IA se está usando en muchas diferentes formas, en el estudio, la industria y la vida diaria. Se nutre y a la vez apoya el estudio del cerebro humano, interactúa con la psicología cognitiva, imita la forma en que los cerebros humanos aprenden, piensan y accionan.

Sin que estemos conscientes interactuamos con la IA todos los días, cuando el buscador de su computadora le corrige la escritura, cuando le sugiere nombre o productos a comprar hay agentes de IA usando los métodos de vendedores exitosos para motivarlo a comprar.

Si su presupuesto se lo permite puede comprar un carro que se maneje solo, puede instalar sistemas en su casa que controlen la luz, el clima y los electrodomésticos como usted lo haría, en la industria optimiza procesos y llega a sugerir nuevos métodos, en la bolsa de valores sus análisis se han vuelto imprescindibles, lo apasionante de los juegos electrónicos es la lucha entre la inteligencia humana contra la Inteligencia Artificial.

Todos los días reconocemos objetos, entendemos lo que nos dicen (bueeeno mas o menos), aprendemos cosas nuevas y realizamos trabajos muy complejos y sofisticados; bien, pues lo que los expertos en IA están haciendo es copiar la forma en que lo hacemos.

Es fácil decirlo pero ¿Cómo hacerlo?

Estamos rodeado de miles de datos que en forma normal procesamos, estos datos al procesarlos se convierten en información, al reflexionar sobre la información las cogniciones nos llevan a generar conocimiento y si de este conocimiento extraemos patrones estamos logrando entendimiento o el cómo suceden las cosas, entendidos los patrones inferimos o deducimos cómo hacer las cosas, esto es ejercemos la inteligencia.

Mediante métodos que se vienen desarrollando de siglos y más acentuado su desarrollo en tiempos de la computación y las telecomunicaciones, hoy tenemos posibilidad de procesar montañas de datos, indexarlos, formar bases de datos para generar información.

El siguiente paso es cuando entra en funciones la IA con algoritmos cognitivos que transforman esta información en una base de conocimientos de donde se extraen patrones a través del aprendizaje automático (Deep Learning) que entran a motores de inferencia, haciendo que la máquina actúe de forma inteligente.

¿Qué tan bien pueden actuar las máquinas?, dirían los filósofos. Y los ingenieros podrían responder ¿Qué tan bien actuamos los humanos? La calidad de actuación de las máquinas dependerá de la calidad de cada uno de los procesos y la intención de los creadores.

En un mundo donde se generan montañas de información por segundo, el cerebro humano no puede seguirle la pista a los cambios que se generan minuto a minuto, ni siquiera en los temas de interés o de trabajo, las fuente de estos datos son múltiples y simultáneas, imposible seguirles la pista y por si fuera poco los datos están desorganizado y en forma caótica.

El  conocimiento que se deriva de esta información se actualiza constantemente y los cambios pueden ser radicales y de hecho lo son. Hoy más que nunca la frase “Nada es para siempre” adquiere una fuerza importante.

Para políticos, empresarios, investigadores y profesionistas en general, el uso de lA hoy puede ser la diferencia entre el éxito o el fracaso, si la revolución industrial cambió para siempre nuestra forma de vida, hoy la Inteligencia Artificial es una revolución más radical e importante en el desarrollo de la humanidad.

¿Pueden pensar las máquinas?
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¿Pueden pensar las máquinas?

¿Pueden pensar las máquinas?

México.- Platicábamos la semana pasada sobre el fuerte debate que generó el nacimiento del concepto de Inteligencia Artificial entre el filósofo Hubert Dreyfus y el científico Hebert Simon.

Mientras esto sucedía los ingenieros seguían buscando teorías y metodologías que pudieran hacer que las máquinas entendieran el mundo y reaccionaran a situaciones de la misma forma que el ser humano.

Buscar que las máquinas fueran a imagen y semejanza del hombre, esto es, que las máquinas pudieran sentir, razonar, pensar y actuar como lo hacemos “nosotros” era la meta.

Aunque ese nosotros es bastante complejo y general, si la meta es que piensen como Marthin Heidegger, el maestro de Dreyfuss, su referente de complejidad de pensamiento, es muy difícil establecer un horizonte, pero si pensamos en una máquina que desarrolle las tareas rutinarias creo que ya las tenemos.

Sin la venia de los filósofos y aprovechando la filosofía, la Inteligencia Artificial ya está en nuestra sociedad en muchos campos rindiendo grandes beneficios al hombre, los temores de que nos sustituyan o nos dominen debemos dejarles el tema a los conspiracionistas.

La IA se está usando en muchas diferentes formas, en el estudio, la industria y la vida diaria. Se nutre y a la vez apoya el estudio del cerebro humano, interactúa con la psicología cognitiva, imita la forma en que los cerebros humanos aprenden, piensan y accionan.

Sin que estemos conscientes interactuamos con la IA todos los días, cuando el buscador de su computadora le corrige la escritura, cuando le sugiere nombre o productos a comprar hay agentes de IA usando los métodos de vendedores exitosos para motivarlo a comprar.

Si su presupuesto se lo permite puede comprar un carro que se maneje solo, puede instalar sistemas en su casa que controlen la luz, el clima y los electrodomésticos como usted lo haría, en la industria optimiza procesos y llega a sugerir nuevos métodos, en la bolsa de valores sus análisis se han vuelto imprescindibles, lo apasionante de los juegos electrónicos es la lucha entre la inteligencia humana contra la Inteligencia Artificial.

Todos los días reconocemos objetos, entendemos lo que nos dicen (bueeeno mas o menos), aprendemos cosas nuevas y realizamos trabajos muy complejos y sofisticados; bien, pues lo que los expertos en IA están haciendo es copiar la forma en que lo hacemos.

Es fácil decirlo pero ¿Cómo hacerlo?

Estamos rodeado de miles de datos que en forma normal procesamos, estos datos al procesarlos se convierten en información, al reflexionar sobre la información las cogniciones nos llevan a generar conocimiento y si de este conocimiento extraemos patrones estamos logrando entendimiento o el cómo suceden las cosas, entendidos los patrones inferimos o deducimos cómo hacer las cosas, esto es ejercemos la inteligencia.

Mediante métodos que se vienen desarrollando de siglos y más acentuado su desarrollo en tiempos de la computación y las telecomunicaciones, hoy tenemos posibilidad de procesar montañas de datos, indexarlos, formar bases de datos para generar información.

El siguiente paso es cuando entra en funciones la IA con algoritmos cognitivos que transforman esta información en una base de conocimientos de donde se extraen patrones a través del aprendizaje automático (Deep Learning) que entran a motores de inferencia, haciendo que la máquina actúe de forma inteligente.

¿Qué tan bien pueden actuar las máquinas?, dirían los filósofos. Y los ingenieros podrían responder ¿Qué tan bien actuamos los humanos? La calidad de actuación de las máquinas dependerá de la calidad de cada uno de los procesos y la intención de los creadores.

En un mundo donde se generan montañas de información por segundo, el cerebro humano no puede seguirle la pista a los cambios que se generan minuto a minuto, ni siquiera en los temas de interés o de trabajo, las fuente de estos datos son múltiples y simultáneas, imposible seguirles la pista y por si fuera poco los datos están desorganizado y en forma caótica.

El  conocimiento que se deriva de esta información se actualiza constantemente y los cambios pueden ser radicales y de hecho lo son. Hoy más que nunca la frase “Nada es para siempre” adquiere una fuerza importante.

Para políticos, empresarios, investigadores y profesionistas en general, el uso de lA hoy puede ser la diferencia entre el éxito o el fracaso, si la revolución industrial cambió para siempre nuestra forma de vida, hoy la Inteligencia Artificial es una revolución más radical e importante en el desarrollo de la humanidad.

Publicaciones Graficas Rafime S. de R. L. (JMB)